Amadeo IX de Saboya, recordado como “el Feliz”, nació en Thonon (Francia), hijo del duque Luis de Saboya y Ana de Lusignan. De niño, se comprometió con Yolanda de Valois, hija del rey Carlos VII y hermana de Luis XI. Su matrimonio en 1451 fue tanto una alianza política como un vínculo personal, fueron bendecidos con diez hijos.
Cuando Amadeo heredó el ducado en 1465, gobernó con un espíritu que lo distinguió de muchos príncipes de su época. Su reinado no se caracterizó por la conquista ni la riqueza, sino por la piedad, la justicia y la caridad.
En política, buscó la paz en lugar de la guerra. Intentó equilibrar la posición de Saboya con sus poderosos vecinos – Francia, Milán y los cantones suizos – mediante la diplomacia. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, Saboya sufrió pérdidas territoriales y derrotas militares, especialmente contra las fuerzas milanesas.
Aun así, el legado de Amadeo IX no se midió en territorio ni en batallas. Quienes lo conocieron vieron a un gobernante cuya fe y bondad lo definían y cuya mayor felicidad residía en el cuidado de los demás. Su apodo, “el Feliz”, reflejaba la alegría que encontraba en la fe, la caridad y el bienestar de su pueblo.
Amadeo IX vivió con profunda devoción y sencillez. Vestía cilicios, practicaba ayunos estrictos y brindó un apoyo especial a las órdenes franciscanas.
Aunque Saboya enfrentó luchas políticas y perdió parte de su independencia, el legado de Amadeo no se basa en el éxito militar, sino en su liderazgo moral. Se implicó personalmente en ayudar a los pobres: daba limosna de sus propios recursos, recibía a los necesitados como huéspedes de honor a su mesa y visitaba a los enfermos en los hospitales para brindarles consuelo.
Amadeo extendió su patrocinio a la Iglesia, especialmente a los franciscanos, a quienes protegió y apoyó. Su vida diaria estuvo impregnada de oración, misa frecuente y meditación. El duque Amadeo sufrió epilepsia durante toda su vida. Alrededor de 1471, sus convulsiones se volvieron tan incapacitantes que confió el gobierno de su ducado a su esposa Yolanda. A pesar de su enfermedad, no se quejaba. Veía su sufrimiento como una forma de acercarse a Cristo.
El duque Amadeo IX de Saboya murió el 30 de marzo de 1472 en Vercelli, Italia, a la edad de 37 años.
Pronto comenzó a venerarlo como un hombre santo. Recordaban su bondad, su amor por los pobres y su paciencia en el sufrimiento. Se registraron numerosos milagros en su tumba.
Fue beatificado oficialmente por el papa Inocencio XI en 1677.
Festividad – 30 de marzo
Fuentes:
https://anastpaul.com/2021/03/30/saint-of-the-day-30-march-blessed-amadeus-of-savoy-1435-1472/
https://young-catholics.com/80470/bl-amadeus-ix-of-savoy/#google_vignette
https://grokipedia.com/page/Amadeus_IX,_Duke_of_Savoy

