Koinonia 2020_3

Siguiendo el tema que este año 2020 estamos trabajando en Koinonia sobre Los grandes cambios, en este tercer número la reflexión está centrada en la relación que tenemos con nuestro medio ambiente. Esta relación en este tiempo que nos toca vivir se ha convertido en un gran desafío para toda la humanidad.

K O I NO N I A
  _ … juntos en camino

CONFERENCIA DE ASISTENTES ESPIRITUALES GENERALES DE LA OFS Y LA JUFRA

2020  3

Año 27

n.107

LOS FRANCISCANOS SEGLARES EN TIEMPOS DE GRANDES CAMBIOS

ECOLOGÍA INTEGRAL: LA RESPUESTA DE LOS FRANCISCANOS SEGLARES

Fr. Hernán Eguzquiza, TOR

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Introducción

Siguiendo el tema que este año 2020 estamos trabajando en Koinonia sobre Los grandes cambios, en este tercer número la reflexión está centrada en la relación que tenemos con nuestro medio ambiente. Esta relación en este tiempo que nos toca vivir se ha convertido en un gran desafío para toda la humanidad. A este respecto, desde nuestra espiritualidad estamos llamados a comprometernos para que esta relación se viva en armonía y respeto mutuo como nos lo enseñó Francisco de Asís.

El Papa Francisco viendo el testimonio del poberello en su relación con la naturaleza nos invita a volver a contemplarlo y aprender de su testimonio: Creo que Francisco de Asís es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrón de todos los que estudian y trabajan en el campo de la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Mostró especial atención a la creación de Dios y a los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Fue un místico y un peregrino que vivió en sencillez y en maravillosa armonía con Dios, con los demás, con la naturaleza y consigo mismo.1. Desde esta perspectiva iremos profundizando nuestra reflexión para seguir acompañando a los franciscanos seglares desde su propia vocación laical.

Ecología: cuidado de nuestra casa común

Para empezar este tema sería bueno definir que entendemos por ecología. Al decir de la RAE (Real Academia Española) ecología viene de eco (“casa”, “morada”, “ámbito vital”) y -logía (“tratado”, “estudio”, “ciencia”). Ampliando podemos decir que es la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno, y también se refiere a defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente2.

Justamente el Papa francisco en su Encíclica Laudato Si llama a esta morada donde vivimos “Nuestra casa común”. Nuestra casa es común porque todos los seres que compartimos este ámbito vital estamos interconectados, nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura. Así como los distintos componentes del planeta –físicos, químicos y biológicos– están relacionados entre sí, también las especies vivas conforman una red que nunca terminamos de reconocer y comprender3.

Tiempo de grandes cambios: el cambio climático y el covid 19

Hoy todos, a causa de esta interconexión, en nuestros diferentes países estamos sufriendo los embates de la pandemia del covid 19, que tiene como una de sus principales causas, según los expertos, al cambio climático. ¿Qué es el Cambio climático? La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMCC) señala que el Cambio climático es atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial, y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante periodos comparables”4. Como podemos notar, las causas del cambio climático son naturales por un lado y por otro, es fruto de la actividad humana por la quema de petróleo y carbón, deforestación, marismas, vertederos, estiércol de granjas ganaderas, el uso de fertilizantes en la agricultura, disolventes domésticos e industriales, etc. y todo esto nos lleva al calentamiento global.

Pero ¿cómo se relaciona todo esto con el covid 19? Una de las consecuencias del cambio climático es la de propiciar la generación de pandemias. Un ejemplo muy claro son las altas temperaturas, que, de acuerdo con la OMS, pueden crear condiciones perfectas para que ciertas infecciones se incuben aunado a la desaparición de hábitats, lo cual incrementa el riesgo de intercambio de patógenos entre especies y hacia seres humanos. También se señala a la pérdida de biodiversidad, que altera los ecosistemas y provoca que los seres humanos y algunas especies estén cada vez más cerca, aumentando la probabilidad de que se produzca una zoonosis. Enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible a las personas en condiciones naturales5. Y ya lo estamos sufriendo con el covid 19 y como vemos sus consecuencias no se quedan solo en el aumento de la temperatura o en otra gripe más, sino que genera una cadena que de por sí se lleva muchas vidas y afecta a los gobiernos, la economía, la producción, el desempleo, el aumento de la pobreza, la delincuencia, etc.

El franciscano seglar: Hacia una ecología integral

Las Constituciones Generales de la OFS llama a los seglares a su compromiso con el medio ambiente con esta exhortación: “Siguiendo el ejemplo de san Francisco, patrón de los ecologistas, promuevan activamente iniciativas para la salvaguarda de la creación, esforzándose para evitar la contaminación y la degradación de la naturaleza, y crear condiciones de vida y ambiente, que no sean una amenaza para el hombre”6 y precisamente este programa de vida ha sido acuñado por el Papa Francisco como “Ecología integral”. En el Laudato Si se nos invita a entender la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta para buscar integrar la creación, la naturaleza con la vida de la sociedad, nos hace ver que no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.

Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza7. En las Conclusiones del Sínodo de la Amazonía se amplía esta visión diciendo que la ecología integral desde un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres. La ecología integral, así, conecta el ejercicio del cuidado de la naturaleza con aquél de la justicia por los más empobrecidos y desfavorecidos de la tierra, que son la opción preferida de Dios en la historia revelada8.

Líneas de acción en clave ecológica integral

Tanto el deterioro del planeta y la pobreza de la mayor parte de la población mundial no nos puede dejar indiferentes. Nos invita a un compromiso existencial hoy por nosotros mismos y mañana para nuestros hijos, las generaciones venideras. Cuando pensamos en la situación en la que se deja el planeta a las generaciones futuras, entramos en otra lógica, la del obsequio que recibimos y comunicamos. Si se nos da la tierra, ya no podemos pensar solo partiendo de un criterio utilitario de eficiencia y productividad para beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión esencial de justicia, ya que la tierra que hemos recibido también es de los venideros9.

  1. Una conversión ecológica

Es por esto que la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Un encuentro con Jesús está llamado a generar en nosotros una relación diferente con la naturaleza y justamente una fe que nos ayuda a respetarla. La fe nos permite ver mucho más profundamente “Quien cree ve”, porque la luz de la fe viene de Dios y es capaz de iluminar toda la existencia del hombre y nos abre vastos horizontes10; y para esto necesitamos una mirada teologal, contemplativa que nos acerque a la naturaleza con ojos limpios y podamos contemplarla tal cual es.

Desde el encuentro con el Señor despertamos el sentido estético y contemplativo que Dios ha puesto en nosotros y que a veces permitimos que se atrofie. Recordamos que, “cuando no se aprende a detenerse a admirar y apreciar la belleza, no es extraño que todo se transforme en un objeto de uso y abuso sin escrúpulos”11 Esta mirada contemplativa que nos une a todos los seres es la que nos hace entrever más allá de lo útil. La naturaleza la podemos utilizar como material para construir un mundo habitable para los seres humanos y es esta capacidad de transformar nuestro entorno con nuestra inteligencia uno de los aspectos lo que nos hace imagen y semejanza de Dios. De ahí la colaboración insustituible de nuestra experiencia religiosa para devolver a nuestros hermanos, los hombres de nuestro tiempo, el sentido estético que nos regala la mirada contemplativa.

  1. Aquí y ahora: en lo concreto

Ante la acuciante realidad del deterioro ambiental y la pobreza que denigra y descarta muchos hermanos nuestros, la necesidad es urgente y concreta. Benedicto XVI nos lo recordaba diciendo que primeramente “la caridad no es un medio para transformar el mundo de manera ideológica y no está al servicio de estrategias mundanas, sino que es la actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita”12.

Es aquí y ahora que el que tiene hambre necesita comer, el desnudo ser vestido, el encarcelado ser visitado, el enfermo ser asistido, … no podemos esperar que cambien las estructuras. Este aquí y ahora requiere disposición al llamado del otro como lo hizo el buen samaritano y cada uno lo podemos encontrar en la familia, en el trabajo, la fraternidad, en el barrio, en la comunidad eclesial, en la necesidad del prójimo que clama misericordia. También en la relación con la naturaleza respondemos a lo concreto en el plantar árboles, la limpieza de causes de agua, el respeto y el cuidado de animales y plantas, etc. todas estas actividades hacen presente una ecología integral desde lo pequeño y concreto.

  1. Cambios a mediano plazo: Educación ecológica integral

Siguiendo el hilo de esta reflexión señalo que no podemos quedarnos solo con lo inmediato. Es decir, que nuestro compromiso con el mundo no se agota con asistir las necesidades urgentes de nuestros hermanos y el medioambiente sino que personal y comunitariamente estamos llamados a que a mediano o largo plazo ya no tengamos a personas viviendo en la miseria ni nuestro entorno vital degradado. Muchas cosas tienen que reorientar su curso, pero ante todo es la humanidad la que necesita cambiar. No hay conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas creencias, nuevas actitudes y estilos de vida. Surge así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que implicará largos procesos de regeneración13.

Para vivir desde este estilo de vida precisamos de un cambio cultural, es decir, un cambio de mentalidad mucho más profundo. El cambio de mentalidad lleva tiempo y trabajo y muchas veces de una generación a otra. De ahí que el ámbito educativo es esencial y no solo la educación formal, la escuela. Educación entendida en toda su amplitud. Los ámbitos educativos son variados: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis y otros. Una buena educación escolar en la infancia y la adolescencia produce semillas que pueden producir efectos de por vida. En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto por el ecosistema local y la protección de todas las criaturas. En la familia, aprendemos a pedir permiso sin intimidar, a decir “gracias” como una expresión de aprecio sincero por las cosas que recibimos, a dominar la agresión o la codicia, y a disculparnos cuando hacemos algo malo. Estos pequeños gestos de sincera cortesía ayudan a construir una cultura de vida compartida y respeto por lo que nos rodea14.

A más de todo esto también es preciso dentro de nuestras fraternidades seguir insistiendo en nuestra formación. Desde una renovada formación estaremos en condiciones de acompañar mejor a la familia y a la sociedad. Es por ello que los temas socio-ambientales permanentemente deben formar parte de nuestros contenidos de reflexión en los encuentros, conferencias y formación en general.

  1. Cambio estructural: desde la política y el diálogo

Los valores y principios se concretizan a través de políticas que estén al servicio del bien común. La ecología humana, la vida digna pasa por poner las estructuras e instituciones al servicio de la persona humana. Trabajar por el bien común es la forma más digna de hacer política y esto implica un compromiso trascendente. Desde la convicción de que no estamos solos en este mundo, que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad con los demás y con el mundo. El amor a la sociedad y el compromiso con el bien común son una forma eminente de caridad, que concierne no solo a las relaciones entre los individuos, sino también a las “macro relaciones, relaciones sociales, económicas y políticas”15.

Para este proyecto común necesitamos seguir trabajando para la creación de puentes que permita ir conectando los intereses y necesidades desde una visión no ya solamente local sino planetaria. Por eso nos dice el Papa “hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos16. Todo esto nos invita a seguir dialogando con las organizaciones de la sociedad civil que desde distintos aspectos trabajan por generar acuerdos que se conviertan en leyes que regulen el cuidado integral del medio en el que vivimos.

  1. JPIC: creatividad pastoral

La creatividad pastoral es una invitación a saber usar aquellos medios que están a nuestro alcance para llevar la buena noticia al mundo. Y uno de los medios privilegiados para trabajar una ecología integral es JPIC. (Justicia, la Paz e Integridad de la Creación). En este mundo globalizado es uno de los espacios pastorales de bastante conectividad que hoy podemos disponer.

Pero conozcamos en que valores se basa esta pastoral tan rica de la Iglesia. Justicia, paz e integridad de la creación, antes que ser una institución eclesial, son valores bíblicos y evangélicos, valores del Reino de Dios. La institución eclesial JPIC, las Comisiones y los animadores de JPIC no realizan su labor, en primer lugar, por motivaciones sociológicas sino fundamentalmente teológicas. Porque JPIC nace de una espiritualidad centrada en el proyecto de VIDA de Dios para toda su creación, en el que nos llama a colaborar; nace y se alimenta del descubrimiento del rostro del Dios de Jesús, que se revela en la historia y a quien se le encuentra en la realidad; del deseo de vivir, con lucidez y compasión, el seguimiento del Señor Jesús, en un mundo injusto, desgarrado y violento; y de la necesidad de discernir los signos de vida que el Espíritu está suscitando hoy.

Vivir desde la JPIC lleva a vivir un estilo de vida pobre, fraterno, solidario y ecológico, y a implicarse, personal y comunitariamente, en la transformación del injusto sistema social, económico y político que rige hoy nuestro mundo, en defensa de la dignidad de todo ser humano, y en contra de toda clase de opresión, injusticia y violencia; construyendo una PAZ, que es don de Dios y tarea humana, y que sólo se construye desde la verdad, la libertad, la justicia y el amor; y cuidando y defendiendo la creación, los derechos de la Tierra, la sostenibilidad del planeta.17

Como familia franciscana somos testigos que tanto seglares como religiosos franciscanos están comprometidos en esta pastoral; la cual es una herramienta eficaz para seguir colaborando al interno de nuestra familia franciscana y en el dialogo con otros actores eclesiales y civiles por una ecología integral para un mundo mejor.

Conclusión

Al final de todo trabajo reflexivo para los demás siempre queda una enseñanza o tal vez un aprendizaje existencial para el que prepara la reflexión. El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar18 decía el Papa Francisco en la introducción del Laudato Si. Y puede cambiar si las ideas se encarnan en compromiso y trabajo sostenido en el tiempo. De ahí que nuestra responsabilidad es seguir trabajando primero en el testimonio penitencial de nuestra vida y en la apertura y la colaboración con todos los hombres de buena voluntad para ir tomando conciencia de una real familia humana, donde los éxitos y los fracasos los disfrutamos o los sufrimos todos. El covid 19 es una gran muestra de esta realidad.

1 PP Francisco, Carta encíclica Laudato Si, Sobre el cuidado de la casa común, nº 10

2 https://dle.rae.es/ecología

3 Laudato Si, Sobre el cuidado de la casa común, nº 138.

4 Impactos del Cambio Climático sobre la Salud, Ministerio de Servicios sociales y de Igualdad, Madrid, 2013, https://unfccc.int/resource/docs/convkp/convsp.pdf , pg. 23

5 https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2020/05/22/genera-cambio-climatico-pandemia-global/.htm

6 CCGG OFS nº 18.4

7 Laudato Si, Sobre el cuidado de la casa común, nº 108

8 Conclusión final del Sínodo de la Amazonia, nº 17-19

9 Laudato Si, Sobre el cuidado de la casa común, nº 159

10 PP. Francisco Carta Encíclica Lumen Fidei, nº 4

11 PP. Francisco, Exhortación Apostólica Post Sinodal Querida Amazonia, nº 56

12 PP. Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus caritas est, nº 31

13 Laudato Si nº 202

14 Laudato Si nº 213.

15 Ibiden nº 156.

16 Ibiden nº 14.

17 https://www.franciscans.cat/organismos/jpic/1052-jpic-como-espiritualidad

18 Laudato Si nº 13